PLANTA QUE NO RIEGAS, PLANTA QUE PALMA.

Es una de las afirmaciones que más me han gustado de la última conferencia de Víctor Küppers. Y tú, ¿riegas tu relación de pareja? (aunque puedes aplicarte esta pregunta a tus amigos, tu familia, etc…)

Cuando una pareja no está en su mejor momento solemos pensar que existe un problema o un conflicto grave que está provocando esa situación. Pero puede que simplemente se trate de que ha entrado en una dinámica negativa, que estén pesando las preocupaciones de uno de los dos, que haya perdido cierta chispa o la ilusión.

Muchas personas consideran que el amor no necesita demostraciones  o que simplemente con el amor es suficiente (como si por arte de magia fuera a funcionar siempre). ¿Qué pasa, que a nadie le gusta un abrazo, un gesto cariñoso, una sorpresa, una atención o que nos digan que nos quieren? ¿A nadie le gusta sentirse especial para la otra persona? *

 

En ocasiones esperamos que sea el otro el que diga, haga o de el primer paso pero, ¿y si lo das tú y te dejas de tonterías? ¿y si pruebas y eso genera una reacción en el otro? ¿No merece la pena intentarlo? (si tu contestación es negativa deja de leer este artículo y replantéate tu relación de pareja).

Si sigues leyendo esto entonces puedes preguntarte ¿Tú que haces para “regar” tu relación?

Todos tenemos necesidades y todas son igual de importantes. 

 Te presento algunos ejemplos de refuerzos que van a motivaros:

– Haced cosas juntos. Parece muy obvio, pero se nos olvida en el día a día compartir cosas q

ue nos agradan con la persona que queremos. No tiene que ser complicado, pued

e ser algo cotidiano como preparar una cena especial, tomar café en un sitio nuevo o ver una película juntos.

–  Elegid un día especial. Que cada uno elija un día, sin que lo sepa el otro, para hacer algo especial, escribir mensajes cariñosos, sorprenderle… La intención es hacer feliz al otro y que eso nos haga sentir todavía mejor a nosotros.

– Retomad viejos recuerdos. Revivid algunos momentos que hayan marcado la relación, recupera esa canción, ese rincón, esa escapada, dile lo que te enamoró porque esa persona sigue ahí. El poder de esos recuerdos es increible.

– Fijaos en lo que hace el otro por ti. Cuando ya nos hemos acostumbrado, dejamos de valorar todo lo que hacen por nosotros. Ayuda mucho anotarlo y dedicar cada día a escribir cinco cosas. Que si, que cuando las cosas no van muy bien es difícil llegar a este punto, pero recuerda que estás intentando mejorar tu relación. Fíjate en lo que te gusta del otro, las cosas buenas que tiene tu relación y lo que te aporta.

– Comunicaos, expresad sentimientos y necesidades. La asertividad puede ayudaros mucho. Consiste en expresar vuestras ideas y opiniones de forma adecuada, sin someteros al otro ni atacarle. Aprende a decir lo que te gustaría del otro sin menospreciarle, mostrando empatía. Expresa tus deseos, haz peticiones porque tienes derecho a pedir ayuda o reclamar lo que deseas siempre que eso no implique hacer daño al otro.

– Di NO.  Porque no tenemos necesidad de llegar a todo. No debemos sentirnos culpable o egoístas al no hacer lo que quiere el otro. Defiende tu punto de vista entendiendo que tu pareja tiene igualmente el suyo.

En definitiva, si os queréis, demostradlo.

(*Si es tu caso, deja de leer este artículo)

 

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